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¿Fin de la alianza? La tensión comercial entre EE. UU. y Canadá

Una relación comercial de dos naciones terminó por Donald Trump

El recuento de los daños llega en febrero de 2025, poco después de que Donald Trump regresara a la Casa Blanca al afirmar que las pérdidas monetarias de Estados Unidos son inaceptables. Para actuar al respecto, firmó un decreto que impuso aranceles del 25% a los vehículos y autopartes provenientes de Canadá, una medida que el gobierno canadiense respondió de la misma forma. En represalia, Trump aumentó un 25% extra los aranceles al aluminio, al acero y a productos fuera del T-MEC.

En abril de 2025, la llegada de Mark Carney como Primer Ministro de Canadá abrió una breve tregua en la que se suspendieron las tarifas para intentar negociar. Sin embargo, la tensión volvió a encenderse el 24 de octubre de 2025, al arrancar la Serie Mundial de Béisbol, cuando se transmitió un comercial canadiense que utilizaba un discurso de Ronald Reagan de 1987 para criticar a Trump. Molesto por el anuncio, el mandatario estadounidense decidió aumentar los aranceles al 35%.

La relación comercial se alteró aún más cuando Carney afirmó en el Foro Económico Mundial de Davos que “los fuertes pueden hacer lo que pueden y los débiles deben sufrir lo que deben”. Al día siguiente, Trump respondió desde el mismo foro declarando que “Canadá vive gracias a Estados Unidos”.

Después de todo este tiempo en el que Trump ha sugerido que su vecino del norte podría convertirse en el estado número 51 de la Unión Americana, Canadá optó el 1 de julio por renovar el T-MEC por 16 años más. Por su parte, Estados Unidos decidió no continuar dentro del acuerdo y aplicar aranceles del 50% a productos que antes estaban protegidos, argumentando que Canadá discrimina bienes como automóviles, bebidas alcohólicas y productos lácteos. Para aplicar estas medidas, Trump recurrió a la Ley Arancelaria de 1930 (una norma creada durante la Gran Depresión), extendiendo los impuestos a la ropa, el concreto, el vino, los lácteos y los equipos de hockey.

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. Foto: Getty Images

Aunque la entrada en vigor de los impuestos se postergó hasta el 22 de agosto para dar margen a un posible acuerdo, el inminente fracaso de las negociaciones provocó que los aranceles aplicaran tras la medianoche. Carney declaró que “los cambios de última hora en las condiciones propuestas por Estados Unidos fueron injustos” y prometió igualar estos cobros “dólar por dólar”, los cuales entran en vigor el 8 de septiembre.

Los bienes canadienses afectados por esta medida equivalen a unos 20,000 millones de dólares, lo que representa el 5.5% de las exportaciones totales de Canadá hacia Estados Unidos. A la par, Trump advirtió que a partir de 2027 duplicará los aranceles en algunos productos del sector automotor, acusando a los canadienses de querer “las ventajas de ser un estado, sin serlo”.

En la mesa de negociación se discutía reducir las tarifas del acero y del aluminio del 50% al 25%, y de los autos canadienses del 25% al 15%. A cambio, Carney pidió a las provincias canadienses reanudar la venta de bebidas alcohólicas estadounidenses en los supermercados.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, aseguró que igualará los aranceles “dólar por dólar”. Foto: Reuters

A pesar de las severas secuelas económicas que estos aranceles implican para los pequeños exportadores canadienses (quienes podrían enfrentar recortes de nómina), la mayoría de la población apoya mantenerse firmes ante Washington. De acuerdo con Candace Laing, presidenta de la Cámara de Comercio de Canadá, el país podría perder hasta 90,000 empleos y sufrir una reducción en su PIB de entre 0.3% y 0.6%. Pese a esto, una encuesta de Abacus Data revela que el 36% de la ciudadanía apoya tomar represalias comerciales y otro 30% respalda que el gobierno de Carney continúe negociando.

Por otro lado, Estados Unidos tampoco sale ileso, pues ha pedido concesiones para levantar los aranceles sobre sus automóviles y obtener cuotas lácteas que permitan la entrada de su queso al mercado canadiense. Canadá destina el 70% de sus exportaciones a estados clave como Michigan, Kentucky, Indiana y Ohio. Además, el boicot turístico emprendido por ciudadanos canadienses ya le costó a Estados Unidos unos 2,350 millones de dólares en el último año, sin contar la caída en las exportaciones de vino estadounidense, que perdieron alrededor de 357 millones de dólares (un 78% menos), medida que se mantiene firme en 11 de las 13 provincias canadienses.

Carney y Trump han mantenido múltiples reuniones, pero sin llegar a una resolución definitiva. Foto: Getty Images

Canadá mantiene una postura firme gracias al respaldo del primer ministro de Columbia Británica, David Eby, y del premier de Ontario, Doug Ford. La iniciativa de responder con aranceles de entre el 15% y el 50% al acero, lácteos y electrodomésticos supera los 20,000 millones de dólares. Además, Ottawa cuenta con herramientas clave para presionar a su vecino: le suministra gas natural, le da electricidad a cerca de 1.5 millones de hogares y le provee el 60% del petróleo crudo que consume. A esto se suma que Canadá es el principal exportador mundial de potasa (vital para la fabricación de fertilizantes) y posee reservas estratégicas de minerales críticos como litio, níquel y grafito.

Muchas cosas pueden cambiar de aquí al 2027, especialmente con las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos en el horizonte, las cuales podrían reforzar la postura de Trump o impulsar un giro en su política comercial.

Comercios canadienses han dejado de vender bebidas alcohólicas estadounidenses e impulsan campañas para consumir productos locales. Foto: VCG vía Getty Images

Sin importar cuál sea el desenlace final, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aclaró en su conferencia matutina del 24 de agosto que este “desencuentro” comercial no afectará a la economía mexicana. Mientras tanto, el gobierno mexicano busca mejores condiciones para reducir aranceles en acero, aluminio y vehículos. Para ello, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, viajará a Estados Unidos a negociar un acuerdo. Uno de los puntos sensibles aborda las piezas de electrodomésticos que van hacia EE. UU., las cuales tienen alta demanda por el auge de la inteligencia artificial; en este rubro, México busca evitar que estos componentes transiten por el país sin generar valor agregado local.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que no habrá repercusiones para la economía mexicana tras la disputa entre las naciones del norte. Captura de pantalla: Conferencia Mañanera del 24 de agosto

Esta pelea comercial comenzó con fuerza y no parece tener un final cercano. El presidente estadounidense mantiene una visión muy arraigada al proteccionismo imperialista que evoca la antigua doctrina Monroe: una especie de “el mundo para los americanos”. Sin embargo, la dependencia mutua entre ambos países es inevitable y exigirá una resolución. Estados Unidos se abrió tanto a la globalización que, al final del día, no puede sostenerse sin sus socios comerciales.

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