En el vasto panorama de la literatura emergente en México, surgen voces que no solo cuentan historias, sino que construyen caminos desde cero. Una de ellas es la del escritor oaxaqueño cuya trayectoria es testimonio de perseverancia, autodescubrimiento y pasión por el arte.
Originario de la comunidad de San Lucas, en Villa de Zaachila, Oaxaca, Manuel no siempre tuvo claro que su destino estaría ligado a la escritura. Su primer acercamiento al arte surgió durante su etapa universitaria, cuando decidió estudiar teatro. Fue ahí donde comenzó a explorar la sensibilidad narrativa que más tarde daría forma a sus libros.

Aunque empezó a escribir en 2016, no fue sino hasta 2021 que dio el salto a la publicación con Rafaela, su primera novela. Inspirada en relatos y leyendas de los pueblos mexicanos, la obra representa un puente entre la tradición oral y la narrativa contemporánea. Sin embargo, el camino hacia su publicación no fue sencillo.

En sus propias palabras, convertirse en autor implicó enfrentar no solo el desafío económico de publicar, sino también el desconocimiento sobre cómo posicionar su obra y conectar con lectores. “No era mi objetivo principal dedicarme a escribir libros”, admite, recordando que incluso tardó un año en aceptar la oportunidad de publicar. Ese proceso de duda inicial se transformó en determinación cuando entendió que la literatura era el camino que quería seguir.

Pero publicar un libro fue solo el comienzo. Mantenerse vigente, construir una audiencia y abrirse paso en un medio competitivo han sido retos constantes. Manuel ha aprendido que escribir no basta: también hay que mostrarse, viajar, participar en ferias del libro y generar espacios donde su obra pueda ser descubierta. Esta dualidad entre creación y promoción ha sido uno de sus mayores desafíos, pues el tiempo para escribir suele verse limitado por la necesidad de difundir su trabajo.
Lejos de detenerse, decidió tomar el control de su proceso creativo y editorial. Tras publicar con Gato Tuerto, una editorial de la Ciudad de México, fundó su propio sello independiente, inicialmente llamado MACR, con el objetivo de cuidar la calidad de sus libros y mejorar su distribución. Más adelante, este proyecto evolucionó hasta convertirse en Insecto Ediciones, un nombre inspirado en la idea de que incluso lo más pequeño puede generar grandes cambios: “hasta el insecto más insignificante puede alterar el orden del universo”.

Bajo este sello publicó su obra más reciente, Salvajes de Ciudad, una novela ambientada en la Ciudad de México que entrelaza el tema de la eutanasia con la inquietante presencia de animales en un entorno urbano. La obra refleja una madurez narrativa y una exploración temática más arriesgada, consolidando su evolución como autor.
Además de escribir, Manuel también ilustra sus propias portadas y crea piezas artísticas como separadores, utilizando técnicas como óleo y bolígrafo. Esta fusión entre literatura y artes visuales no solo define su estilo, sino que amplía su propuesta creativa, ofreciendo al lector una experiencia más íntima y personal.
Su historia está marcada por un periodo de incertidumbre, en el que no sabía cómo canalizar sus habilidades. Sin embargo, fue precisamente ese momento el que lo impulsó a explorar y descubrir su potencial. Hoy, su trayectoria no solo habla de libros publicados, sino de una identidad construida a base de disciplina, riesgo y convicción.

Manuel Antonio Ramírez representa a una generación de creadores que no esperan las oportunidades: las construyen. Su camino inspira a quienes, como él en algún momento, se sienten perdidos. Porque su historia demuestra que encontrar una voz propia no es cuestión de certeza, sino de insistencia. Con nuevos proyectos en mente y el deseo de seguir contando historias, Manuel continúa escribiendo su propia narrativa, una en la que cada página reafirma que la creatividad, cuando se cultiva, puede transformar no solo una vida, sino muchas más.






