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Salvador Dalí: genio, maestro y excéntrico artista

Hablar del movimiento surrealista es hablar de un artista que era ajeno a cualquier arte, excepto a su propio genio y visión del mundo, Salvador Dalí.

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La rebeldía usada como escudo fue algo que quizás ayudó a defenderse al niño que tuvo manchas negras y marcadas en el alma desde el día que nació. El nacer en un entorno de una vida resuelta no genera felicidad ni sentido de plenitud. Sin embargo, esa actitud de querer destacar fue lo que impulsó a que hoy en día podamos recordarlo, sino es por sus pinturas, quizá por su bigote o sus excentricidades. Salvador Dalí es otro ejemplo de como el ser diferentes no nos hace necesariamente ajenos a la sociedad, quizás lo que el mundo necesita es más personas como Dali.

Salvador Dalí 1939. Foto por Van Vechten, Carl 1880-1964.

El maestro del estilo surrealista, famoso y controversial fue Salvador Dalí. Nació el 11 de mayo de 1904 en Figueres, Gerona. Su desarrollo artístico estuvo influenciado por el ateísmo de su padre, el notario Salvador Dalí Cusi y la católica devota de su madre, Felipa Domenech Ferres. Este talento fue impulsado desde pequeño al obtener educación en la lengua francesa en la Escuela Hispano-francesa, desarrollando su interés por el dibujo y la pintura de la mano de su primer mentor, Ramón Pichot, así como de un estudio que sus padres le construyeron en su casa de verano. Por otro lado, el consentimiento a sus actitudes excéntricas por parte de su madre se debía a que 9 meses antes de su nacimiento su hermano mayor Salvador Galo había fallecido, llegando a decirle al pequeño Dalí que él era la reencarnación de su hermano muerto. Estas conductas causaron el distanciamiento con su estricto padre a través del tiempo.  Dalí se obsesionó toda su vida con su hermano, llegando a retratarlo en la pintura “Retrato de mi hermano muerto” de 1963. Posteriormente muere la madre de Dalí por cáncer de útero en 1921, llegando a decir que no podía resignarse a la pérdida del ser que hacía invisibles las heridas de su alma.

Retrato de mi hermano muerto, 1963. Foto: CordonPress

Dalí, después de conocer a Pichot, realiza dos exposiciones locales, una en Figueres y la otra en Barcelona, con la que recibe su primer premio. Después de la pérdida de su madre se muda a Madrid, en donde demuestra no ser un estudiante mediocre, sino incomprendido. Esta excentricidad fue visible desde la forma en cómo se vestía y recorría los pasillos de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la cual fue expulsado en 1926 días antes de los exámenes finales, argumentó que no había nadie ahí que fuera capaz de entender su genio. Dalí viajó a Paris, conociendo a García Lorca y a Luis Buñuel. Con este último colaboró en la realización del guion de una de las obras más famosas y controversiales del cine, “Un perro andaluz” de 1929. En este año conoce a André Bretón quien lideraba el grupo surrealista. En París conoce al amor de su vida, Gala, con quien se casa en 1934. Poco después de conocer a Gala rompe por completo la relación con su padre, impulsando la famosa producción de la obra “La persistencia de la memoria” de 1931. Colaboró con Hitchcock al crear secuencias oníricas para Spellbound y con Walt Disney al completar los guiones gráficos de la película Destino.

La persistencia de la memoria de 1931

Se dice que la mejor producción pictórica de Dalí se dio en su regreso a España en 1949 después de la guerra civil española que se dio en 1936. Durante 40 años el personaje excéntrico de Dalí siguió generando obra llena de simbolismo e influencia psicológica por personajes como Sigmund Freud. Condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Exploró y desafió los límites de la tercera dimensión y quedó fascinada con la cuarta. Esta última le daría la inmortalidad desde su muerte en 1989 en Figueras y hasta el día de hoy en el mundo. Su obra sigue mostrándose en Madrid, Cataluña y múltiples exposiciones desde Montreal, Londres, Tokio, Venecia y Estados Unidos. Incluso existe el Museo Dalí a pocas cuadras de su hogar natal. Tenía 84 años cuando dejó este plano y esta dimensión.

Salvador Dalí, fotografiado en 1972. Por Allan Warren – Trabajo propio CC BY-SA 3.0

Salvador Dalí fue un ente surrealista que vivió como pensó y murió como nació. Con el peso de un apellido que sin pedirlo ni temerlo, le tocó cargar para no ser ninguna sombra. Las relaciones pueden ser complicadas, cada cabeza tiene su propia cosmogonía, esa forma de ver el mundo con la que no siempre coincidimos, pero que nos ayuda a complementar nuestra perspectiva. Dalí podrá ser para muchos un fanfarrón, pero nadie puede negar que llegar a ser tan conocido en un siglo donde la tecnología no estaba al alcance de un click es algo sorprendente y que su arte, por muy poco razonable, son cosas que la mayoría soñamos. Por miedo o por querer encajar muchas veces guardamos nuestros sueños, sin darnos cuenta que todos podríamos tener un poco de Dalí dentro de nosotros.

Bibliografía

Sadurní, J. (2024, 24 enero). Salvador Dalí, el gran genio del surrealismo. National Geographic. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/salvador-dali-el-gran-genio-del-surrealismo_14203

Un siglo de Salvador Dalí. (s. f.). Salvador Dalí Museum. https://thedali.org/about-the-museum/timeline/

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