Popularmente creemos que la regla para calcular la edad de un perro consiste en multiplicar sus años por siete, sin embargo, la ciencia ha demostrado que el envejecimiento canino es mucho más complejo. Un estudio dirigido por Tina Wang y publicado en Cell Systems propuso una manera más precisa de comparar la edad biológica de los perros con la de los humanos.
La investigación analizó los cambios epigenéticos asociados con el envejecimiento. En particular, los científicos estudiaron la metilación del ADN, un proceso químico en el que grupos metilo se unen a determinadas regiones del ADN modificando la actividad de los genes sin cambiar la secuencia genética. Encontrando que la forma en que estos patrones cambian conforme pasa el tiempo, puede funcionar como una especie de reloj molecular para estimar la edad biológica de un can.
Para realizar la comparación, Wang y sus colaboradores analizaron los metilomas de 104 perros labrador retriever, con edades que cubrían aproximadamente 16 años. Después compararon sus patrones de metilación con los observados en humanos, con el objetivo de descubrir si existía una relación entre los cambios moleculares asociados con la edad en ambas especies.

Los resultados mostraron que esa relación existe, pero no es lineal. Es decir, un año de vida de un perro no equivale siempre a la misma cantidad de años humanos. A partir de sus datos, los investigadores desarrollaron la siguiente ecuación logarítmica:
Edad humana = 16 × ln (edad del perro) + 31
El primer paso es conocer el logaritmo natural de la edad del perro. Después, es necesario multiplicar esa cifra por 16 y al resultado sumarle 31. Entonces, si un perro tiene 4 años, primero habrá que conocer cuál es el logaritmo natural de 4 que es 1,386. El segundo paso es multiplicar esta cifra por 16, obteniendo da como resultado 22,176, por último se le suman 31, y nos da 53 años en edad humana.
Para evitar calcular logaritmos, aquí tienes los resultados principales de este estudio basado en el genoma del Labrador Retriever:
- 1 año: Equivale a 31 años humanos.
- 2 años: Equivale a 42 años humanos.
- 4 años: Equivale a 53 años humanos.
- 7 años: Equivale a 62 años humanos.
- 10 años: Equivale a 68 años humanos.
- 12 años: Equivale a 71 años humanos

El estudio también encontró coincidencias interesantes entre las etapas de desarrollo de ambas especies. Los investigadores observaron que las primeras semanas de vida de un perro se corresponden con etapas muy tempranas de la vida humana. Por ejemplo, alrededor de las ocho semanas, un cachorro presenta una equivalencia aproximada con un bebé humano de nueve meses. En el otro extremo, los 12 años de vida de un Labrador se aproximan a los 70 años humanos, una correspondencia que coincide con las expectativas de vida utilizadas por los investigadores.
Sin embargo, la fórmula tiene una limitación importante y es que no debe interpretarse como una medida exacta para todos los perros debido a que el estudio se realizó con Labradores y por ende otras razas podrían presentar diferentes ritmos de envejecimiento. De hecho, los perros de razas pequeñas envejecen más lento en su etapa adulta y viven más años mientras que los perros de razas grandes envejecen más rápido y su esperanza de vida es menor.

Entonces, ¿cuántos años tiene realmente un perro? Si su edad cronológica es simplemente el tiempo transcurrido desde su nacimiento, pero su edad biológica refleja los cambios que experimenta su organismo. Pues el trabajo de Wang demuestra que la metilación del ADN puede ayudar a estudiar esa diferencia y ofrecer una alternativa científica a la regla de los siete años.
Igualmente, la investigación permite comprender que el envejecimiento canino sigue un ritmo acelerado al principio de la vida y después se vuelve más gradual lo que representa un paso importante para comprender su ciclo de vida en pro de encontrar nuevas formas de cuidar su salud y alimentación a lo largo de cada etapa.

Fuente:
Wang, T., Ma, J., Hogan, A. N., Fong, S., Licon, K., Tsui, B., Kreisberg, J. F., Adams, P. D., Carvunis, A.-R., Bannasch, D. L., Ostrander, E. A., & Ideker, T. (2020). Quantitative translation of dog-to-human aging by conserved remodeling of the DNA methylome. Cell Systems, 11(2), 176–185.e6. https://doi.org/10.1016/j.cels.2020.06.006





