“Servicios Satelitales Astra, buenos días, mi nombre es Alex, ¿en qué puedo ayudarle?”
(Del otro lado de la línea, se oye a una mujer de edad mayor parsimoniosa) “Buenas tardes, mi
nombre es Rosa Flores. Me comunico con ustedes porque deseo realizar el pago de la
mensualidad de mi servicio de televisión”
“Ok, muy, bien, ¿podría proporcionarme su nombre completo, por favor”
“Claro que sí, joven. Mi nombre completo es Rosa Flores Del Campo”
(Silencio)
Qué le parece, ¿eh? Rosa Flores del Campo. Qué poco original, ¿no?”
“Eeehhhh… no, no, para nada”
“Siempre me ha parecido un nombre muy forzado. Casi como una condena a vivir toda mi vida
en este rancho. Lo cual se confirma a mis casi 70 años de vida ranchera”
“¿Cómo cree? Estoy seguro de que mucha gente se sentiría muy afortunada de vivir en el campo
así, rodeada de flores en un entorno sano, bello y perfumado. Uy, me encantan los perfumes,
aunque no pueda olerlos”
“No me quejo de vivir en el campo, claro. Lo disfruto mucho, pero no por eso tendrían que
haberme puesto un nombre sin dejar nada a la imaginación. Con decirte, que mi hermano se llama Jacinto, y sus hijas Azalea y Violeta. Como verás, la creatividad y la originalidad no corre por las venas de esta familia”
“Entiendo. Disculpe, Sra. Flores Del Campo…”
“Me puedes decir Rosa. No me gusta tanta formalidad”
“Está bien, Rosa. Sobre el motivo de tu llamada…”
“Ah, sí, claro, quiero hacer el pago mensual de mi servicio. No tengo a la mano mi recibo, pero
creo recordar que eran como 1,200 pesos, más o menos”.
“Así es, Rosa, 1,199 pesos, para ser exactos”
“¿Gustas realizar el pago en esta misma llamada? o ¿gustas que te mande por correo electrónico
el link para hacer el pago en línea?”
“¿Cómo dices?”
“¿Qué si gustas realizar el pago en esta llamada? o ¿qué si prefieres que te mande el link por
correo electrónico para hacer el pago en línea?”
“En esta misma llamada, de una vez. A ver… ¿dónde está la tarjeta?”
“No puede ser… pero si estaba aquí al lado… recuerdo perfectamente que la puse aquí al laditito
de… ¡Pero con un demooooonio, Niña! ¿qué has hecho?”
“Sra. Rosa Flores Del Campo, ¿todo bien en casa?”
“Ayer te tragaste la agenda con mis citas y mis notas de toooodo el año, completita, y ahora ¡¡¡te
tragas mi tarjeta de crédito!!!! Ya me tienes la caca aaaaagriaaaa”
“¿Tu Niña se tragó una tarjeta bancaria y una agenda completa? Hay que sacárselas de
inmediato. Se puede ahogar”
“No qué va. Hace apenas un mes, se tragó unos pantalones tipo paracaídas de mi nieta y ni un
erupto le causaron. Pero la tarjeta de crédito, qué fastidio, con esta y van tres que se traga en el
año, ¿puedes creerlo?”
“¿Y qué no la han llevado al doctor?”
“Claro, que sí, pero nos dice que es normal, que porque es muy curiosa y que comerse las cosas
es la manera que tiene para conocerlas, ¿qué se yo? Más bien pienso que ya le gustó el sabor del
plástico… o del chip, vete a saber”
“Perdóname Rosa, sé que no debo meterme en asuntos personales, pero tienes que llevar a tu
Niña a una sala de emergencias para que le saquen lo que se ha tragado. Se puede poner muy
grave si no la atienden pronto”
“No, no te preocupes, las cabras pueden digerir todo, o casi todo, cuero, papel, plástico, hasta
corteza de árbol. Así que una tarjetita de crédito es como una botanita para ella”
“¿Tu Niña es una cabra? Eso cambia las cosas. Pero, de todos modos, deberías llevarla al
veterinario, ¿no crees?”
“No es para tanto. Con esta Niña, así son todos los días”
“Sí, ya sé, pero ya entré en modo IA, así que te sugiero: 1. Observa a tu cabra las próximas
horas: ¿come con normalidad? ¿está activa? ¿hace caca sin problemas? 2. Si notas que deja de
comer, se lame mucho los labios, babea, o se muestra triste e hinchada, llama a un veterinario de
animales de granja. 3. Lo más probable es que la tarjeta salga entera o en pedazos con las heces
en uno o dos días. Si quieres, puedes revisar el corral… aunque no será agradable. 4. Para evitar
que tu Niña vuelva a comerse tus cosas, podrías embarrarlas de chile. Créeme que va a aprender
la lección”
“Eso sí: llama al banco para cancelar esa tarjeta, aunque si la cabra la usara, me la imagino
comprando un camión de heno”
“¡Ja! qué gracioso. Bueno, te dejo Alex, tengo que ir corriendo al banco para tratar de reponer mi
tarjeta lo antes posible. Cuando la tenga, les vuelvo a marcar para pagar mi mensualidad antes de
que mi Niña me sorprenda otra vez. Hasta pronto”


