El 9 de abril de 1935, Sigmund Freud escribió una carta en respuesta a la consulta de una madre preocupada por la homosexualidad de su hijo.
A pesar de que no existe registro de la carta que recibió Freud, desde las primeras líneas del texto, el psicoanalista cuestiona los prejuicios de la madre. Parafraseando al autor: “Entiendo que su hijo es homosexual. Me sorprende que usted no lo mencione en la información que me proporciona sobre él, ¿Puedo preguntarle por qué lo evita?”
Lo cual no resultaba extraño, dado que las personas de la época tendían a ser tradicionalistas acérrimas. La madre tan solo expresó sentimientos que cualquier padre de aquellos años podría experimentar, como vergüenza e incluso una sensación de deshonra familiar.

Y Freud, ya en sus últimos años de vida, respondió de manera poco tradicional, pero acertada. No intentó persuadir a la mujer ni la atacó por querer “sanar” a su hijo; al contrario, le mostró un mejor camino: su aceptación.
No se tiene registro de la nacionalidad ni del nombre de la mujer; tampoco se sabe si respondió en una segunda carta. Sin embargo, Sigmund Freud le hizo ver que la identidad sexual del muchacho no era lo más importante, sino su felicidad, su paz y su relación con la sociedad.
Para finalizar la carta, el padre del psicoanálisis aclaró que, si la madre del joven deseaba que su hijo tuviera una consulta con él, tendría que viajar a Viena. Freud no pretendía cambiar de residencia. Empero, después de la respuesta tan radical que dio, supuso que la mujer no aceptaría su propuesta.
Sigmund Freud el padre del psicoanálisis
Siendo el primogénito de siete hijos, Sigismund Schlomo Freud nació en 1856 en Freiberg, Moravia. A pesar de ser judío, Freud fue educado al margen de cualquier religión.
Desde muy temprana edad, su familia emigró a Viena con el propósito de rescatar el negocio familiar de lana. Sin embargo, ante un contexto antisemita, Freud decidió cambiar su nombre pasando de Sigismund a Sigmund.
A los 17 años ingresó a la universidad donde estudió medicina. Entre 1884 y 1887 publicó algunos artículos sobre los beneficios de la cocaína como anestésico local y con fines terapéuticos.
Entre las cartas que le envió a su prometida Martha Bernays, quien después se convirtió en su esposa, se supo que intentó curar a un hombre con adicción a la morfina, usando cocaína. El tratamiento fracasó y, en vez de ayudarlo, le generó una segunda adicción.
Años más tarde, conoció al médico y creador del método catártico: curación mediante la palabra, Josef Breuer, con quien se asoció para analizar y tratar a una mujer llamada Bertha Pappenheim, quien enfermó cuando cuidad a su padre moribundo.
Para Breuer, algunas enfermedades eran consecuencia de recuerdos traumáticos que la persona había olvidado, los cuales podían revelarse mediante un estado hipnótico.
A pesar de los presuntos éxitos de los primeros resultados, Pappenheim, también conocida como Anna O, nunca sanó. Se descubrió que Breuer modificó los datos de su paciente y en ocasiones improvisó el tratamiento. Poco tiempo después, Anna O tuvo que ser internada en un hospital psiquiátrico.

Sigmund Freud abandonó a Breuer y desistió del tratamiento por hipnosis. En cambio, optó por la asociación libre, una nueva técnica inspirada en el método catártico de Breuer. Este método consistió en permitir que el usuario hablara con total libertad.
Esta técnica le permitió a Freud crear toda una teoría y proponer la existencia de un inconsciente que contiene todas las ideas, imágenes y realidades que la mente intenta reprimir u ocultar por ser demasiado desastrosas.
Para Freud la mente era un territorio poco conocido, repleto de ruinas por explorar. Para comprenderla era necesario escarbar y quitar la basura para hacer visible los restos y descubrir lo que permanecía enterrado.
Es en ese momento donde desarrolla toda su teoría del psicoanálisis:
- Identificó sentimientos de odio, amor, envidia y miedo durante la infancia hacia los padres o hermanos: lo llamó complejo de Edipo.
- Identificó que la sexualidad es una fuerza impulsora que no solo está vinculada al placer, sino también a la ansiedad.
- Creó su teoría de la libido como una fuerza impulsora de placer y conexión.
- Diseñó el aparato psíquico como un mecanismo que regula el comportamiento de las personas.
El psicoanálisis propuso un panorama que reveló una mente dividida y en constante enfrentamiento; que carece de dominio y está impulsada por instintos ingobernables. Sin embargo, esta teoría no estuvo exenta de controversias que persisten hasta la actualidad. Algunas de ellas son la envidia de las mujeres por el pene o la interpretación de los sueños, que para algunos expertos permanecen como propuestas ambiguas.
En 1938, Sigmund Freud huyó con su familia a Londres tras la ocupación de los nazis en Austria. Para los alemanes, el psicoanálisis era repugnante por contrariar las costumbres y la moral de la época. Además de un supuesto antisemitismo.
Tan solo un año después, en 1939, Sigmund Freud muere a causa del cáncer de mandíbula y boca que le fue diagnosticado en 1923. El padre del psicoanálisis era un fumador empedernido y a pesar de la enfermedad, nunca dejó de consumirlos.
Hasta la actualidad, el psicoanálisis persiste como una de las teorías mas importantes de la psicología. No obstante, las nuevas propuestas de terapias y tratamientos causaron que esta propuesta sea desplazada por ser ambigua, carente de evidencia científica y con tratamientos prolongados y costosos.
A pesar de esto, Sigmund Freud continúa siendo una figura de suma importancia por haber propuesto que el ser humano y la sociedad trascienden lo material y están influidos por fuerzas que no comprenden del todo. Esto los hace peligrosos, pero también flexibles, moldeables y en constante cambio.
El psicoanálisis, tras sus primeros estudios, permitió sentar las bases de la psicología para que futuros psicoterapeutas diseñaran métodos, escuelas de pensamiento y propuestas en beneficio de las personas. No se puede negar que Sigmund Freud aportó una nueva forma de pensamiento y cuestionó paradigmas que hasta la actualidad resuenan en el inconsciente.





