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¿Conoces a Niccolò Paganini, el violinista del diablo?

Debido a su inconmensurable talento, Niccolò Paganini fue objeto de rumores y leyendas acerca de su talento, su vida y sus grandes composiciones

Aún sabiendo que su padre lo obligaba a ensayar durante 10 horas diarias, la sociedad italiana del siglo XIX prefería creer que el violinista Niccolò Paganini, le había vendido el alma al diablo.

Y no era para menos, en una Europa supersticiosa, era fácil creer que un hombre pálido, alto y delgado, de pómulos marcados; con manos grandes y dedos delgados, y que siempre vestía de negro, tuviera un pacto con el diablo.

Incluso, algunos rumores aseguraban que la madre del violinista, Teresa Bocciardo, había vendido su propia alma para que su hijo pudiera ser un músico prodigioso.

Paganini una joven proeza

Niccolò Paganini, nació el 27 de octubre de 1782 en Génova, Italia. A los siete años empezó a tocar el violín y a los once dio su primer concierto en Génova. A los quince años, el joven Paganini ya ofrecía giras en solitario.

Su talento desmedido y su inigualable memoria para evitar las partituras, le valieron la admiración de Italia, sin embargo, también lo hicieron una joven celebridad llena de problemas emocionales y sociales.

A los quince años sufrió una crisis nerviosa que lo condujo al alcoholismo. Además, su reconocimiento social lo orilló a convertirse en un apostador desmedido, bebedor y promiscuo.

Incluso, debido a su fama de mujeriego, las personas crearon el mito de que Paganini había asesinado a una mujer para extirparle las entrañas y usarlas como cuerdas de su violín; además, aseguraban que el alma de la mujer permanecía aprisionada dentro del instrumento.

Algunos, llegaron a afirmar que durante sus conciertos, se escuchaban gritos de mujeres que provenían del violín de Paganini.  

El instrumento del diablo

Durante la edad media y el renacimiento, se creía que el violín era el instrumento del diablo. Esta creencia provenía debido a que su sonido ágil y portátil incitaba a las personas a bailar, lo que causó gran conmoción para la iglesia católica.

Años después, el sobrenombre persistió y durante la existencia de Paganini, este instrumento aún era considerado del diablo. Aunado al talento sobrenatural del joven violinista, que algunos llegaban a asegurar que podía tocar hasta 12 notas por segundo y alcanzar tres octavas con el largo de su mano, las personas aseguraban que él era el mismísimo diablo.

Durante un concierto en Viena, alguien del público aseguró a ver visto al diablo ayudando a Paganini, e incluso, otros tantos aseguraban que el violinista tenia cuernos y pezuñas. E incluso, llegaron a decir que durante un concierto, el diablo hizo que un rayo impactara contra el arco de Paganini.

Actualmente se sabe que este músico prodigioso, tenía síndrome de Marfan y/o síndrome de Ehlers-Danlos, una condición que provoca mayor flexibilidad. Esto podría explicar sus movimientos sobre el escenario y darle sentido al apodo que se ganó: El hombre goma.

Todo tiene un precio

El virtuosismo casi siempre viene acompañado de una persona fuera de serie, con problemas sociales, de salud y mentales, y Paganini no fue la excepción.

Debido a su ritmo tan acelerado de vida, Paganini contrajo múltiples enfermedades como sífilis, tuberculosis y cáncer de laringe. Todo esto lo obligó a retirarse de los escenarios a los 54 años.

En su lecho de muerte, un sacerdote le ofreció la extremaunción, sin embargo la rechazó, esto avivó a un más los rumores sobre posibles actos demoniacos, sin embargo, Paganini afirmó que rechazó al sacerdote creyendo que no iba a morir.

Una semana después, 27 de mayo de 1840, murió a los 57 años.

Debido a los rumores de Paganini, su iglesia local se negó a enterrar el cuerpo y durante cuatro años, su cadáver estuvo rondando por distintos lugares. No fue hasta que el Papa Gregorio XVI permitió que el cuerpo fuera enterrado en el cementerio de La Villeta en Parma, Italia.  

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