La Secretaría de Salud Pública informó que en México, solo dos de cada diez personas buscan orientación psicológica. Y lo hacen en un lapso de cuatro a doce años después de presentar algún padecimiento.

Entre la sociedad mexicana no existe una cultura del cuidado y prevención en la salud psicológica. A pesar de que en el país existen mas de 300 mil profesionistas y todas las instituciones de salud publica ofrecen este servicio de forma gratuita, las personas deciden no tomar terapia.
Las razones pueden variar y cada una de ellas es más compleja de lo que parece, por ejemplo: En México aún se considera que el psicólogo es para personas “locas”, “enfermas”, “trastornadas” o algún otro adjetivo o sinónimo con estas connotaciones. Sin embargo, algunos otros, desconocen de este servicio o lo mantienen en un estado de tabú.
A pesar de que no toda la psicología es psicoterapia, dentro de la comunidad, la psicología clínica es la más conocida y concurrida. Y sobre todo, la que tiene un gran impacto en la sociedad. Pues los psicólogos clínicos son quienes promueven herramientas y crean espacios para la salud mental.
Para lograr ser psicólogo clínico o psicoterapeuta se necesitan años de formación que no solo derivan de una licenciatura, sino de títulos mayores como doctorados o posgrados que puedan dar catedra de que el terapeuta tiene los conocimientos necesarios para impartir terapia.

La psicoterapia es un espacio de reflexión
Dentro de la ética de un psicólogo, nunca deberá existir el sesgo de dar soluciones explícitas o promover que los pacientes tomen alguna decisión especifica.
Al contrario, el espacio o momento de terapia, es una oportunidad para que el paciente, en colaboración y orientación del psicoterapeuta, reflexione, recapacite y sea orientado a tomar las mejores decisiones con base a la dignidad, respeto y el valor de la vida, no solo la suya, también de aquellos que conforman su entorno social.
Por esta razón, el psicólogo solo debe ofrecer herramientas para la solución de problemas, y nunca sesgar las decisiones del cliente con base a la moral, religión o pensamientos del terapeuta.
El psicólogo clínico, nunca dará soluciones mágicas o que deriven de un pensamiento mágico/religioso, sin embargo, el terapeuta siempre deberá estar abierto y respetar las creencias de los pacientes, pero siempre apelando a la razón.
En la actualidad, desafortunadamente, aún existen terapias engañosas o fraudulentas que solo pretenden ganar dinero y timar a las personas. Por eso, es necesario, siempre acudir a centros de salud o personal realmente capacitado.
El terapeuta nunca deberá crear pacientes codependientes de su persona o conocimientos. La terapia siempre debe estar dirigida a una pronta y oportuna capacitación.
Sin importar cual sea el problema, las personas pueden acercarse y buscar ayuda profesional. No existen problemas grandes o pequeños o de mayor o menor importancia, todos necesitamos orientación y en ocasiones, tan solo necesitamos que alguien nos escuche.






