Mientras Estados Unidos recibe nuevamente pandas bajo acuerdos de préstamo con China, México conserva una peculiar excepción en la llamada “diplomacia del panda”: Xin Xin, la última panda gigante que vive en el país, quien no le pertenece al gobierno chino.
La diferencia se entiende al comparar su historia con la de Ping Ping y Fu Shuang los pandas que el 27 de septiembre llegaron a Atlanta. Ambos nacieron en la Base de Investigación de Chengdu y llegaron mediante un nuevo acuerdo de cooperación que establece que las crías que llegaran a nacer durante el periodo de permanencia pertenecen y deben regresar a China.

México, sin embargo, quedó fuera de esa regla porque el 10 de septiembre de 1975, cuando el gobierno chino nos regaló a Pe Pe y Ying Ying una pareja de pandas gigantes; los ejemplares llegaron al Zoológico de Chapultepec como un gesto diplomático después del establecimiento de relaciones entre ambos países. Incluso una placa fue colocada en aquel momento que catalogaba la entrega como una donación de la República Popular China al pueblo mexicano.

A partir de aquella pareja comenzó una historia reproductiva inédita fuera de China. Ya que en 1981 nació Tohuí, el primer panda gigante nacido en cautiverio que logró sobrevivir hasta la edad adulta. Posteriormente el 1 de julio de 1990 nació Xin Xin, producto de Tohuí y Chia Chia, un panda procedente del Zoológico de Londres que llegó a México para participar en un programa reproductivo.

La clave está en el cambio de política ocurrido en China en 1984. Porque a partir de entonces, China dejó de regalar pandas y comenzó a enviarlos al extranjero mediante acuerdos de préstamo o cooperación y bajo ese nuevo esquema, los pandas y sus crías permanecen sujetos a la propiedad china.
Xin Xin nació seis años después de ese cambio, pero pertenece a una línea genética que comenzó con una donación realizada antes de la nueva política. Por eso, las autoridades de la Ciudad de México la identifican como propiedad mexicana y como la única panda gigante del mundo que no le pertenece a China.

Así, mientras Atlanta recibe pandas bajo contratos que contemplan incluso el destino de sus futuras crías, México atesora su ejemplar de ya 36 años de edad como recuerdo de aquella etapa en la que estos animales fueron entregados como auténticos regalos diplomáticos. IMG 6

Referencias:
Alcántara, E., & Pei, J. (2017, 4 de junio). Especial: China reconoce a México por cuidado y conservación de osos panda. Xinhua Español. https://spanish.xinhuanet.com/2017-06/04/c_136337916.htm
Xinhua. (2022, 26 de febrero). Giant pandas an ongoing signature of 50 years of China-Mexico friendship. China Daily. https://global.chinadaily.com.cn/a/202202/26/WS6219c0cfa310cdd39bc890dd.html





