Puebla es uno de los estados de la república mexicana que más reconocimiento tienen no solo por su valor histórico, sino por la diversidad gastronómica, los paisajes inolvidables, la calidez de su gente y por tener el reconocimiento de 12 pueblos mágicos.
La superficie del estado de Puebla forma parte de la Sierra Madre del sur, la Sierra Madre Oriental y la Llanura Costera del Golfo y de acuerdo a Fray Toribio de Benavente, uno de los fundadores de Puebla de los Ángeles en 1531, su nombre significa “población”. Dicha población ofrece a los visitantes paisajes de montañas envueltas en neblina, fiestas tradicionales y comida; cultura que se ve, se huele, se palpa y se siente.
En la Sierra Norte se pueden encontrar 3 destinos únicos, como lo son:
Zacatlán de las Manzanas. Destacando sus siete museos: Relojes Centenario, Museo Relojes Olvera Tercera Generación, MUZA: de fotografía; Museo Regional de Claustro Cultural, Museo del Vino, Museo de Armas Trejo y La Casa de Vitromuralista. Asistir a la Feria de los Muertos, realizada el último fin de semana de octubre. El agigantado reloj centenario en la Plaza de Armas. Probar el café de Zacatlán y el pan relleno de queso ranchero. Así como conocer las huertas de manzana y blueberry.
Chignahuapan. Distinguible por la elaboración de esferas navideñas, su basílica, la laguna en donde cada septiembre se hace sede de un Torneo de Pesca de Trucha y cada noviembre se festeja el Día de Muertos con un ritual que recuerda el camino prehispánico del alma hacia el Mictlán; el Santuario del Honguito, su pan de higo y los murales del Palacio Municipal.
Xicotepec. El cual cuenta con “La Xochipila”, una peña en pleno centro que siempre ha fungido como centro ceremonial y donde cada 24 de junio se celebra a San Juan Bautista como Xochipilli, el dios de las flores y los brujos. Se pueden recorrer los jardines de la Casa del Monje, beber el vodka y acachul en el Bar el Gallo o buscar la pequeña Iglesia de Santa María de Guadalupe en Ahuaxintitla.

Muy cerca podemos encontrar otros 3 pueblos mágicos:
Huauchinango. Conocido por sus cascadas y ríos que lo rodean. Pudiendo encontrar la Presa Necaxa, la más grande de las 5 que conforman el Sistema Hidroeléctrico Necaxa. En la Presa Tenango donde se filmaron escenas de la película Tizoc. Se puede nadar en las pozas bajo las cascadas de Totolapa y Salto Chico. Sin olvidar a la tradicional Feria de las Flores
Pahuatlán. Este lugar se diferencia por ser el hogar del papel amate realizado por los otomíes desde tiempos prehispánicos en la comunidad de San Pablito, la cual sirve de ofrenda a los brujos en sus rituales. Atravesar el puente colgante que conecta a Pahuatlán con Xolotla. Probar las chícales (hormigas fritas), que se dan en tiempos de lluvias. Así como ir a la Danza de los Voladores, tradición que comparte con Cuetzalan y Papantla.
Tetela de Ocampo. Destaca por su arquitectura histórica y por ser de los primeros mexicanos en combatir al Ejército Francés en los Cerros de Loreto y Guadalupe en la capital poblana. Se puede subir al campanario de la iglesia de Santa María de la Asunción, asistir a la plaza dominical e introducirse a las cascadas, cañones y grutas.
Hacía el centro del estado podemos encontrar a:
Cholula. El cual es uno de los pueblos más emblemáticos del país. Contando con calles coloniales y la Gran Pirámide (la más grande del mundo en su base) y en cúspide el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios.
Huejotzingo. Reconocible por su tradicional Carnaval de Huejotzingo que lleva 152 años y que congrega a más de 25 mil participantes; el ex convento franciscano de San Miguel Arcángel, exponiendo en su interior más de 200 piezas sobre la historia de la evangelización. Así como realizar la Ruta de la Sidra y del Chile en Nogada. Se pueden comprar artesanías textiles, joyeras, de cuero y de cerámica.
En la región del Valle de Puebla y la zona volcánica encontramos dos destinos más:
Atlixco. Conocida como “la ciudad de las flores”, con un clima cálido que ayuda a lo viveros y jardines, además de contar con una vista impresionante del Popocatépetl (don Goyo) y los murales de Juan Manuel Martínez Caltenco en el Palacio Municipal, así como el Cerro de San Miguel.
Tlatlauquitepec. Un lugar mágico que su mismo nombre lo dice “cero que colorea o arde”. Cuenta con grutas explorables, tirolesas de 80, 150 y 200 metros. Se puede asistir a la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, admirar las pinturas de Luis Toral González en la casa cural o probar la “yolixpa”, el licor típico de hierbas de la sierra poblana.

Terminando con dos pueblos mágicos que son:
Teziutlán. Destaca por haber sido paso de Cortés para Tenochtitlán. Se puede degustar sus famosos tlacoyos de alberjón y el chilposo en el Mercado Victoria. Asistir a la Catedral de Santa María de la Asunción cubierta con cantera rosa; la Antigua Estación de Ferrocarril y su museo; recorrer los bosques de bambú y su arquitectura con detalles barrocos.
Cuetzalan. El cual es reconocido internacionalmente por sus rituales, cascadas y mercados llenos de mujeres nahuas vestidas tradicionalmente. El Jardín Botánico Xoxoctic. Al mismo tiempo que se puede visitar los domingos la parroquia de San Francisco y ver el ritual de la Danza de los Voladores y ver cómo se elaboran los huipiles y rebozos en el Mercado de Artesanías.

Puebla colinda con los estados de Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Morelos, Tlaxcala y el Estado de México. Cada destino ofrece experiencias únicas y auténticas.
Fuentes:
Los Pueblos Mágicos de Puebla — 12 destinos que enamoran. (s. f.). CANIRAC. https://portal.canirac.org.mx/pue/los-pueblos-magicos-de-puebla-12-destinos-que-enamoran/
Pueblos Mágicos en Puebla. (s. f.). Pueblos Mágicos – México Desconocido. https://pueblosmagicos.mexicodesconocido.com.mx/puebla/




